Mensajero, descálzate para entrar

Antes de empezar este post pido disculpas porque la pasada semana no publiqué nada. Estuve fuera acompañando una experiencia con jóvenes llamada «la semana solidaria». Tiene tanta enjundia que me quedé a medias escribiendo una entrada. Paciencia, todo llegará… 😀

Tras estas disculpas, ¡al lío! Hoy traigo una de esas situaciones que me ponen «en antena» en vida misionera. Este fin de semana, el equipo de pjv hemos estado animando ejercicios espirituales para jóvenes en Loja (Granada), concretamente nos ha tocado al P. Michel y a mí porque el resto del equipo estaba en Tenerife también con otras actividades.. Son unos ejercicios en formato .rar (muy comprimidos). Se inician el viernes tras la cena y se terminan el domingo después de comer. ¿Quién tiene tiempo hoy en día para ir de ejercicios una semana o un mes? Poca gente… el ritmo de vida se impone, por eso ofrecemos este formato desde la PJV de la Provincia. Dan para lo que dan, que no es poco.

Te preguntarás a qué me dedico exactamente en esto de los ejercicios. Pues sencillamente a animarlos

He estado animando estos ejercicios junto con Michel. «¿Animarlos? ¿Das charlas de motivación o algo parecido?», bueno, podría ser pero no. Básicamente guiamos el fin de semana proponiendo actividades (ejercicios de oración concretamente) para los diferentes momentos y acompañamos. Esta año, la temática de los ejercicios versa sobre las propias periferias (zonas de tu vida que te hacen daño y te impiden vivir plenamente) de la mano de Jesús. Como todos los ejercicios espirituales, quien participa pretende tener un tiempo privilegiado de encuentro con Dios para: 1) ordenar la propia vida, 2) buscar la voluntad de Dios y 3) pedir fe y fuerzas para poder llevarla a cabo.  Si nunca has hecho unos ejercicios espirituales, espabila porque no sabes lo que te pierdes. Ojo, que como en todo, has de tener suerte y que quien los anime no sea un tostón pero bueno, infórmate bien que quien avisa no es traidor.

Este post lo escribo por lo que me ha sucedido durante ese acompañar

Este post lo escribo por lo que me ha sucedido durante ese acompañar. Cuando alguien se toma en serio los ejercicios, brotan dentro de sí muchos sentimientos, ideas, intuiciones, o sufrimientos que necesita comunicar y contrastar con alguien. Durante las conversaciones que han surgido alrededor del acompañamiento me ha sobrecogido la confianza que depositan sobre mí. Personas que, por ser misionero claretiano, me abren las puertas de lo más profundo de su ser, allí donde hasta ni ellos mismos quieren entrar muchas veces. Como puedes imaginar, no se trata de que vaya yo y les de un consejo (el 99,99% de las veces me supera la situación con creces, y el 0,01% restante, no procede, y sí, has hecho bien las cuentas, no creo en los consejos en este tipo de situaciones jeje). Me sobrecoge la gran responsabilidad que tengo al depositar en mí lo más sagrado que tienen, su vida, sus anhelos más profundos, al fin y al cabo, poder pisar su tierra sagrada donde uno ha de descalzarse para poder entrar.

Eso, en su nombre, no en el mío, yo soy instrumento poderoso en sus manos, pero inútil e inservible en las mías

Una vez más, estos momentos que me regala el apostolado, me recuerdan que no soy ni digno ni merecedor de esta tierra sagrada que me permiten pisar. Sólo Él es digno y merecedor de tal confianza. Como «trabajo» de mensajero suyo, pues tengo estos regalos de acoger y acompañar en su nombre. Eso, en su nombre, no en el mío, yo soy instrumento poderoso en sus manos, pero inútil e inservible en las mías.  ¿Recuerdas eso de: «Yo soy la vid, y vosotros los sarmientos» (Jn 15,5) no? Pues eso.

Se despide sin más un misionero que agradece mucho a Dios los regalos que recibe cada día, y que piensa que a los cristianos de este mundo les sobran chorradas de coaching mentoring y les falta un auténtico acompañamiento.

PD: supongo que no es casualidad recibir este regalo el día de mi cumpleaños :D!!! Sí, fue ayer, 11 de marzo!!!!!!

2 comentarios en “Mensajero, descálzate para entrar

  1. Gracias José Enrique por este post. En tus escritos semanales transmites situaciones, pones en jaque lo que siempre se ha creído para que reflexionemos y descubramos nuestra verdadera fe, pero para mi, sin duda éste es uno de los que más me han llegado al corazón. Esa tierra que es barro, muchísimas veces, que te hundes, te llenas los zapatos, pantalones y pies. Esa tierra, nuestra tierra débil es sagrada para el Señor. Gracias.

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