Conviértete, y ya si eso te dejamos entrar

Conviértete, y ya si eso te dejamos entrar

Preámbulo:
En política, cuando alguien generosamente toma de su pan y se lo da al que no tiene, lo aplauden y lo ensalzan. Cuando la misma persona pregunta: «¿Por qué no tienen pan?», entonces se le tacha de comunista.

En el mundo de la economía, cuando una empresa declara que para ella lo importante es el beneficio de sus accionistas, ¡hacer dinero vamos!, y por ello hay que bajar los salarios, se acepta. Cuando un trabajador dice que él funciona como una empresa y que trabaja por dinero; cuando plantea que si trabaja más, tiene que cobrar más, entonces se le tacha de antisistema.

En el mundo eclesial, cuando uno habla de que Jesús se rodeó de pecadores y que transformó su vida amándolos, igual que ha transformado la suya propia, y que nosotros estamos llamados a lo mismo, te aplauden, te veneran, te dicen: «Tú has entendido de verdad la esencia del evangelio». Cuando uno inquieto, intenta poner nombre y apellidos a esos pecadores, y cuestiona las acciones de ciertos cristianos o grupos dentro de la Iglesia, entonces te tachan de ir contra la Iglesia y el magisterio.

Es así, esta publicación será muy radical para unos y demasiado light para otros. Es una incipiente reflexión de una intuición que tengo. Si eres un hooligan que sólo ve en bloque, diciendo: «Es blanco o es negro», entonces no sigas leyendo, o saldrás más enrocado en tu opinión, ya sea alabando este post o despreciándolo al completo . Si eres una persona con criterio que al leer analizas, acoges lo que te convence y, si en algo no estás de acuerdo, entonces expones sencillamente qué elementos no te convencen porque los consideras erróneos, entonces bienvenido seas. Estaré encantado de que dejes  tus matices, reflexiones y puntos de vista en la caja de comentarios ;).

Por lo tanto, hooligan, no sigas leyendo, vete a leer tu web de noticias favoritas para retroalimentarte en tu punto de vista, allí te dirán que en todo lo que piensas tienes razón. Para los demás, comienza este post.

Allá donde vaya, observo que estoy rodeado de personas de mala vida. Hablemos claro ¡gentuza! No echan cuenta al único que es «el camino, la verdad y la vida». ¿De verdad tengo que tratar con ellos? ¿cómo ser cómplice de lo que hacen con sus vidas? No puedo comulgar con sus planteamientos.

Buena introducción para este post, ¿eh? Tiene de todo, intriga, crítica, pasión, rencor… Me estoy imaginando tu cara: « ¿A dónde quiere ir a parar éste con semejante comienzo?». Pues antes de saberlo tendrás que hacer una cosa. Piensa en las personas cuyas vidas siguen caminos contrarios a los que nos invita Jesús (hablo de Jesucristo, no de Jesús el de la Pili, tu vecina del quinto). Piénsalos y ponles nombre a esos grupos que jamás pisarán una Iglesia, que son típicamente rechazados por la sociedad… ¿los tienes ya? ¡Pues vamos que nos vamos!

Nota aclaratoria:
A continuación pondré entre comillas los típicos clichés, prejuicios, frases que están en el imaginario colectivo. Aviso para que no se venga nadie arriba diciendo: «Eso no es verdad y parece mentira que un misionero lo diga» pues, como puedes imaginar, no comparto los prejuicios que aquí aparecen.

El colectivo LGTB (Lesvianas, Gais, Transexuales y Bisexuales) porque «la Iglesia está contra ellos»

Imagino que se te habrán venido a la cabeza los grupos más mediáticos. El colectivo LGTB (Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales) porque «la Iglesia está contra ellos». Las prostitutas por «su trabajo indecente». Si te lo has tomado más enserio y con más calma, habrás pensado también en las personas en situación de sin hogar, inmigrantes o refugiados, al fin y al cabo «estorbos para la sociedad, son todos delincuentes y vienen a quitarnos nuestro trabajo».  Personas desequilibradas mentalmente, «con estos retrasados no se puede convivir vayan donde vayan». Apurando un poco más, personas drogadictas, alcohólicas o demás vicios que las atrapan, «mejor que se mueran y descansen ellos y nosotros». Y por último ya, afinando un poco más lo dicho, los ignorantes de este mundo, personas que por razón de educación, contexto o sencillamente capacidad intelectual, «son cortos, catetos, mal educados, nadie querría tenerlos cerca». Bien, suficientes. Se pueden ofrecer muchos más, pero con estos valen.

Ahora digo yo, ¿Jesús con quien estuvo a lo largo de su vida? Respuesta: «Con todos». Bien, ahora maticemos esa respuesta. ¿Jesús de qué personas se rodeó principalmente y contra quien fue su crítica más feroz? Respuesta: «Se rodeó de justos y rechazó a los pecadores, por supuesto». WTFFFF?????? Mal. Nooooo. Entiendo que mires a tu alrededor y creas eso por los que decimos que seguimos a Jesús pero lee los evangelios. Siempre hay que ir a la fuente, no puede ser de otra manera. Si no quieres ser engañado o confundido por el personajillo de turno, hay que ir a la fuente.

Si uno lee los evangelios de manera completa, íntegra, observa como Jesús trabajó principalmente con pecadores, se rodeó de ellos y los amó ¿y contra quiénes fue su crítica más férrea? ¿contra prostitutas? ¿inmigrantes? ¿contra miembros del LGTB de su época? La respuesta es no. Más bien, la mayor parte del tiempo criticaba a los fariseos. La verdad que transmite el evangelio es clara, más allá de precisiones historicistas.

Traídos a nuestro tiempo, los fariseos podrían ser las personas más implicadas en tu parroquia.

¡Con Jesús hemos topado! Los fariseos, aquellos que llevaban una vida intachable, admirados por todos. Traídos a nuestro tiempo (con la limitación que tiene), podrían ser las personas más implicadas en tu parroquia. Uff, duro esto ¿no? ¿acaso Jesús rechaza su voluntad sincera de seguir la voluntad de Dios? No, lo que Jesús CRITICA es creerse más que nadie ante Dios por hacer más que nadie aquí en la tierra. El problema es considerar que lo bueno que tienes es tuyo, Dios no tiene nada que ver, o como mucho, es quien te premia por lo bueno que has sido. Por eso, miras a los demás y dices para tus adentros: «Pobrecillos, Dios no quiere nada con vosotros porque no lo merecéis, aprended de mí».

Este post es duro escribirlo, pues en primer lugar es toda una bofetada en mi cara (desconozco si en la tuya también). Más veces de las deseadas soy rápido a la condena y al orgullo, y lento a la humildad.

Aquí hay mucho miedo al tratar este tema abiertamente.

Aquí hay mucho miedo al tratar este tema abiertamente. Parece que si uno dice en alto: «La Iglesia es ante todo acogida y sus puertas han de estar abiertas especialmente a los más alejados», ellos escuchan: «Todo da igual, Jesús quiere a todos, olvidémonos de la moral y declaremos oficialmente que todo vale en el seguimiento de Jesús». Hay que tener claro que Jesús nunca aprobó conductas antievangélicas. Es más, él amó a todas esas personas que no eran libres en su vida y, sólo así, las liberó. El clásico: «Vete y no peques más» no dice: «Te amo, sigue pecando». Así que, fariseos, absténganse de venir a murmurar y criticar. Mucho menos usar esos argumentos que ya huelen un poco a Naftalina del tipo: «Si esta persona, pecadora pública, viene a la parroquia y participa en esto o aquello, ¿qué testimonio y mensaje se está dando? ¿acaso la Iglesia comulga con su opción de vida?».

Espabila, ubícate un poco en la Iglesia que quiere Cristo, no la que tú quieres, desgraciado (=sin gracia). Piensa con esa cabecita que te ha regalado el Señor. Si nuestra misión fuese impedir la entrada en la Iglesia a las personas que no cumplen el evangelio y que son escándalo público para otros, yo al menos tendría que quedarme en mi casa. Con suerte podría colarme de noche en la capilla de mi comunidad, pero nada más. Y como yo, imagino que casi todos porque «el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra» (Jn 8,1-7), «no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores» (Lc 5,32). Y peor aún, las cabezas visibles de la Iglesia, que por su ministerio se les exige mucho más y no siempre están a la altura. Dios es el que convoca a la Iglesia, al menos la Iglesia católica. Por lo tanto, habrá que seguir los criterios de Dios. Cuando tu fundes una club, un grupo de amiguitos o una secta, sólo entonces pones los criterios de admisión que quieras ;).

Se despide un misionero escandalizado por falta de claridad que tienen algunos en lo esencial del evangelio. Al final, cada uno tira para donde más le conviene, y Dios acaba manipulado entre unos y otros.

PD: sí, este post es de mucho ruido y pocas nueces. Todo claro pero ¿cómo se hace? pues tu sabrás, si tuviese la respuesta, como tantas veces he dicho, no tendría este blog de m***** y vendería libros ;).

3 comentarios en “Conviértete, y ya si eso te dejamos entrar

  1. Tienes toda la razón y eso mismo es lo que está intentando el Papa. Los fariseos no eran malos simplemente en vez de dejarse salvar, pensaban salvarse solos.
    Hemos venido a por los “malos”… Je je je. Pero no te enfades! Acepta que a la gente le cueste de primeras

  2. Esas palabras dicen mucho de quien las escribe y son de gran valor (tanto en el sentido de valía como en el de valentía) por provenir de alguien que, como tú, vive la Iglesia desde dentro.

    Como bien dices no es un artículo apto para hooligans de la opinión -con quienes pocos asuntos pueden tratarse- y trata con maestría y sencillez las contradicciones de quienes en muchas ocasiones se autodefinirán como buenos cristianos.

    Quizás no sea yo la persona más autorizada para publicar este comentario, pues como sabes nunca he tenido relación con la Iglesia, pero sí considero que vivo de cara a la sociedad que me rodea, me interesa muchísimo esa “esencia del evangelio” que citas (aunque quizá desde su punto de vista más sociológico), y he tenido ocasión de conocer a algunos de esos “fariseos”.

    Como eres una persona modesta quizá te parezcan demasiado estas palabras, pero creo firmemente que la Iglesia cobra su verdadero sentido gracias a gente que la vive como tú, con espíritu crítico, humildad y verdadera voluntad de llevar a la práctica y transmitir la palabra de Jesús, que no es otra cosa que el bien. Todos deberíamos aprender de eso.

    Un fuerte abrazo, y a seguir así.

    Pepe.

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