¿Qué tipo de misionero quiero ser? Llamar la atención o tener unción

Hoy traigo una confesión personal. Me encuentro entre dos aguas, dos caminos, dos maneras de hacer las cosas. Eterno debate el que se pasea por mi mente continuamente. ¿Qué tipo de misionero quiero ser? ¿Alguien que llame la atención o alguien que tenga unción? Me explico:

¿Qué tipo de misionero quiero ser? ¿Alguien que llame la atención o alguien que tenga unción?

Echo la vista atrás, contemplo mi vida y las personas religiosas que he conocido. Si simplificase las personas en dos tipos, con la injusticia que siempre genera dividir entre blanco y negro, distinguiría:

En primer lugar, los que llaman la atención para bien. Es decir, los que me crucé en mi vida y me rompieron esquemas con su personalidad. Son personas misioneras, que seducen, que enamoran, que motivan. Personas que estar con ellas hace que uno normalice a Dios, quite prejuicios de todo tipo respecto a qué implica seguir a Jesús,  etc. Muy positivo, la verdad, para ese primer contacto misionero que abre a una experiencia de Dios. Ni que decir tiene que en este punto, no entran los que llaman la atención solamente para sentirse queridos y alabados. Esos pobres «ya han recibido su parte en la tierra», y flaco favor hacen a la Iglesia robando protagonismo al ÚNICO IMPORTANTE.

En segundo lugar los que pasando desapercibidos, desde lo escondido, hablan con unción. Son personas que, a priori, no destacan. Se caracterizan por tener mucho silencio en su vida. Una personalidad mmm ¿entrañable sería la palabra? No estoy seguro. Lo que sí sé es que cuando hablo con ellas, hacen que mi corazón se estremezca. Básicamente encontrarme en un clima sereno con ellos, era sentir que Dios mismo me hablaba.

El primero seduce para acercar a Dios, el segundo te empuja hacia el misterio de su amor.

No son incompatibles (o eso quiero pensar). Como todo en la vida, uno siempre vive con acentos en unos comportamientos u otros. El primero seduce para acercar a Dios, el segundo te empuja hacia su misterio de amor.

Sería muy injusto decir que uno es mejor que otro, pues yo al menos, no estaría aquí si no hubiese encontrado ambos tipos de misioneros en mi camino. La Iglesia no alcanzaría a todos si no hubiese personas de ambos tipos… Dicho esto, creo que debo ir corrigiendo la pregunta con la que empezaba este artículo. La cuestión está lejos de ¿qué tipo de misionero quiero ser? No es fruto de mi voluntad esto de anunciar el evangelio. Más bien, ahora que caigo en la cuenta: «Con los dones que me has dado, Big Boss,  ¿qué misionero quieres que sea para servir más y mejor?».

Como siempre, no hay respuesta importante en la vida que se obtenga por una lista de pros y contras… requiere discernimiento. Pensar, orar, pensar, contrastar, orar y arriesgar.

Hasta que llegue ese momento, se despide un misionero que escribiendo en su blog se auto responde a sus preguntas.

Un comentario en “¿Qué tipo de misionero quiero ser? Llamar la atención o tener unción

  1. Gracias a Dios, por corazón, disposición y gracia de Dios, yo creo que tú puedes tener las dos vertientes: seducir y mostrar ese amor entrañable del Padre. Rezo para que te lo conceda. Un abrazo muy fuerte

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