Dios juega como Shaquille O´Neal

Cuando Shaquille O’Neal jugaba en la NBA , Andrés Montes, comentarista de la Sexta, siempre decía: «Ahí va el artículo 34 apartado A, hago lo que quiero, donde quiero, como quiero y porque me da la gana». Así pienso un poco a Dios cuando actúa en mi vida, que hace lo que quiere, donde quiere, como quiere y porque le da la gana.

Podría contarte que desde pequeño era un friki religioso enamorado de Dios, pero te mentiría. Podría decirte que me encantaba ir a misa con mi familia, pero me aburría profundamente. Si quieres te cuento que siempre he sido un cristiano convencido, pero en realidad era pura inercia.

Lo que sí puedo decirte es que un día algo me cambió, fue una experiencia solidaria y allí me di cuenta de que hay algo más. Sentí ese otro con mayúsculas, dejando de ser un cuento de viejas, y que me quería con locura. Esto desgraciadamente no se puede explicar con palabras, más bien hay que vivirlo. Es como si intentas convencerme de que tu perro te quiere mucho, pues me alegro por ti, pero por mucho que me cuentes la cantidad de cosas que hace dado su enloquecido amor por ti, permíteme que me suene a chino ya que nunca he tenido una mascota.

Si me preguntas cómo Dios ha ido pasando de un cajón a estar en el centro de mi habitación; pues la verdad es que se ha valido de todo y más. Muchas personas y muchas situaciones. Sí, responder muchas personas y muchas situaciones es igual que no decir nada, así que nombraré algunas: los inmigrantes que conocí en Níjar y en Ceuta en experiencias de verano; la calidez y la acogida de los misioneros claretianos que conocía del colegio; mi abuela Carolina, maestra del amor sin medida para mí… Y así personas que me han transmitido esa manera de amar al otro, gratuita sin esperar nada a cambio.

Día tras día se actualiza para mí esa voz que me dice: «Espabila, sigue currando para hacer de este mundo un poco más parecido al reinado del amor que quiero ». Así que aquí estoy, siendo misionero claretiano, estorbando lo menos posible en la fe de los demás, y poco más puedo decirte.

A estas alturas de mi vida (28 años), me consuela saber que como apóstoles, Jesús llamó a los más torpes de la región, personas que no sabían hablar, escribir, ni eran muy fieles (uno le traicionó, imagínate el buen ojo que tenía el Jesús para elegir), por lo tanto, hay sitio para mí en este lugar :D!

Si has llegado hasta aquí leyendo te felicito, yo con tu edad no lo habría hecho. Por lo tanto, me tomo la libertad de dedicarte unas últimas palabras: ¡Espabila! que no te tomen el pelo porque la vida es para vivirla auténticamente, para hacer aquello que estás llamado a ser y no llevar la vida de otro. Amen y Amén.

Imagen vía | Solecollector

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