Gracias hermano

Está escrito en el refranero español: «Quien tiene un amigo, tiene un tesoro». Pues yo hoy quiero escribir algo que habrás experimentado ya: «quien tiene un verdadero hermano, tiene no sólo un tesoro, sino una auténtica fortuna». ¿Cuántas personas hay con las que hablas un rato, y experimentas que te ayudan a seguir creciendo como persona?

«Oye, que quiero decirte una cosa, he visto esto y no me ha gustado…»

Para mí un verdadero hermano es la persona que te coge aparte, y te dice: «Oye, que quiero decirte una cosa, he visto esto y no me ha gustado…». Es la persona que te dice lo que no quieres escuchar, con cariño te corrige, con paciencia espera a que sigas creciendo. No se anda con rodeos, y mucho menos murmura con otros como una quinceañera histérica (perdón por las lectoras que leáis esto, tomadlo como lo que es, una expresión popular).

Por lo que el motivo de este post es darte las gracias a ti, hermano. Quiero ensalzarte junto a todos aquellos que me habéis ayudado en mi camino de vida a crecer como persona. Hermanos no sólo dentro de la congregación, sino también «hermanos y hermanas» de fuera de ella. (Los llamaba amigos antes de hacerme un friki cristiano y decirle a todo el mundo que es mi hermano por eso de venir de un mismo Padre).

Hay momentos en la vida en los que se dan saltos de calidad en las relaciones.

La semana pasada viví uno de esos momentos, y cómo no, son los que calan hondo y te ayudan a situarte ante la vida de forma más auténtica. Quitando máscaras que no corresponden a lo que uno está llamado a ser.Para mí en estos momentos, un pedacito del sueño de Dios para este mundo se ha hecho presente. ¿Y qué es lo que me han corregido te preguntarás? Deja de ser un cotilla, eso se lo diré como mucho a mi acompañante espiritual, ¡tu tira pá lante y sigue leyendo!

Así que querido lector, no pierdas la oportunidad de acercarte a los que más quieres y hablarles desde ahí en verdad, de tú a tú, con auténtico cariño. Y sobre todo, cuando alguien se te acerque con cariño a corregirte, siéntete dichoso y aprovéchalo. Todo sea dicho también, si se te acerca con aires de superioridad y desde la revancha, siéntete libre de mandarlo educadamente a la m*****.

Se despide un misionero al que aún han de corregirle mucho.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.